Consejos de salud visual para adultos

A la pregunta de cuál de los cinco sentidos es el sentido más importante, siempre –o casi siempre- respondemos de la misma manera: ¡La vista!

Y es que nuestros ojos son los encargados de procesar casi toda la información que recibimos todos los días, durante toda nuestra vida. Antes eran los oídos, pero ahora estamos tan repletos de pantallas LCD por todos lados que, o leemos en internet o en redes sociales, o lo miramos en televisión, en internet o en redes sociales.

Por eso, cuidarnos es imprescindible. Aquí algunos consejos básicos para que tu salud visual no desmejore con el tiempo.

La regla de 20 – 20 – 20

Una regla básica que debemos comenzar a cumplir es la del triple 20. Es aplicada para los que miran televisión durante largas horas, o para los que no pueden vivir sin mirar su móvil, su tableta o su ordenador. Bien sea por afición o por trabajo.

Lo que debemos cumplir a rajatabla es que tras 20 minutos mirando pantallas, debamos descansar 20 segundos mirando algo que se encuentre a 20 pies de distancia. 20 pies que es lo mismo que decir 6 metros.

De esa manera, la mirada no sólo se relaja, sino que también lo hace nuestra mente, que no puede prestar atención de la misma manera y con la misma certeza durante tanto tiempo, sin descansar un poco.

La cuchara helada

Una cuchara. Sí, de comer caldos. Una cuchara es todo lo que necesitas. Ahora, simplemente debes colocarla en el refrigerador hasta que algunas partículas de hielo se posen sobre ella. Sí, que esté muy helada.

Esta cuchara (mejor si dos) la debes colocar en tu ojo cerrado. De esa manera relajas la irritación al instante. Es una buena práctica para los que necesitan descansar, pero que la vista les está molestando un montón.

También para los que necesitan desconectar de su trabajo, y se darán una buena ducha o tomarán una siesta.

Lo imprescindible

El hecho de que veamos no significa que estemos viendo bien. Es imprescindible hacer revisiones anuales o semestrales de cómo está nuestra vista, a fin de tomar cartas en el asunto si hubiera algún problema.

Problemas que, casi siempre, son fáciles de corregir o erradicar si se atienden a tiempo. Pero, como siempre se dice, es mejor prevenir que lamentar, y a la larga es mucho más barato.